Esta es la época de resoluciones del Año Nuevo y pensé que valdría la pena repasar un punto que cubrimos en los cursos que hemos tenido juntos en este año pasado: la diferencia entre una intención buena y una resolución efectiva. Una buena intención es lo que todos y todas tenemos para mejorar algún aspecto de nuestra vida. Una resolución efectiva es una acción de cómo lograr lo de la buena intención. Aquí tienen algunas sugerencias para lograrlo:
COMPROMETERTE A TU RESOLUCIÓN: Una resolución comienza con un compromiso de cambiar algo porqué tú quieres hacerlo o estás convencido que te convenga hacerlo. Escoge algo que realmente quieres cambiar, escríbelo en forma afirmativa (lo que vas a hacer diferente y no lo que vas a dejar de hacer) y, finalmente, comprométete públicamente…los demás te pueden apoyar mucho.
SER REALISTA: La clave para lograr las metas es la auto-motivación contante. Si te pones una meta mucho más allá de tu alcance, vas a arriesgar un fracaso innecesario. Fija tu meta alta para retarte y estirarte, más dentro de lo posible.
TRAZAR UN PLAN: Una resolución debe incluir el “qué”, lo que quiere lograr, y el “cómo”, las acciones específicas y medibles que vas a tomar para lograrlo. Comienza con una visión de cómo serás tú cuando lo logras y luego escribe los hitos necesarios y las acciones específicas para lograrlo.
SER FLEXIBLE: No todo va a funcionar exactamente como tú quieres. Si eres demasiado rígido/a en tu resolución, el primer pequeño obstáculo te puede descarrilar. Es importante prever algunos de los retos que pueden surgir y planes de contingencia. En la medida en que tu vida cambia, algo inevitable, también se cambiarán tus metas, tus sueños, tus intereses…y tu compromiso.
HACERTE RECORDATORIOS: Es difícil mantenerte enfocado/a en tu resolución cuando tienes tantos otros compromisos, responsabilidades y obligaciones. Puedes usar un sistema de recordatorios como Post-Its, tareas en el computador o Blackberry, un afiche en la pared, notas en el calendario de tu desktop, una tarjeta en tu billetera, una nota magnética en tu nevera, etc.
MONITOREARTE: No te darás cuenta de tu progreso en la resolución a menos que te monitoreas a ti mismo/a. Aquí es donde tu plan cobra importancia. Puedes usar una Bitácora escrita o electrónica para anotar tus progresos and tus frustraciones, la cual debes compartir ocasionalmente con un(a) compañero/a o amigo/a.
PREMIARTE: Piensa cómo vas a premiarte por cada hito logrado y especialmente por cumplir la resolución total, y luego cumple con tu compromiso de premio contigo mismo/a.
¡¡¡FELIZ AÑO A TODAS Y TODOS!!!
Escrito por Gilbert Brenson-Lazan