Equipos de Florecen y Equipos que Languidecen

27 julio 2009

EQUIPOS QUE FLORECEN Y EQUIPOS DE LANGUIDECEN

Hace poco leí un artículo para describir equipos con estos dos términos y me gustó mucho la imagen. Yo describiría un equipo que florece como uno que es más flexible, resiliente, creativo, intuitivo y, por ende, productivo. Por otra parte el equipo que languidece muestra pensamiento rígido o miope, aburrimiento, competición excesiva y pesimismo o cinismo. Uno de los factores que más determina por cual camino va el equipo es, en mi opinión, el grado de reconocimiento y positividad de parte del líder y sus integrantes.

Investigación Reveladora: El Dr. Marcial Losada de Brasil y su colega estadounidense, Barbara Fredrickson, han mostrado que las actitudes positivas (pensamientos, sentimientos, reconocimiento y acciones) faciliten mucho el florecimiento y el óptimo funcionamiento de un equipo. Observaron e hicieron estudios de seguimiento de numerosos equipos de trabajo en sesiones de planeación estratégica, monitoreando las afirmaciones positivas, neutrales y negativas en cada equipo. Luego los compararon con la productividad de cada equipo.

El Número Mágico: Losada and Fredrickson concluyeron que el equipo puede florecer cuando la relación de afirmaciones y sentimientos positivos, comparada con las negativos, llega a ser 2,9 a 1. Esto significa que un equipo puede llegar a su optima productividad solamente cuando las personas se dan y reciben tres veces más afirmaciones y actitudes positivas que las negativas. Sin embargo, también notaron que existe un límite superior también; si llega a ser 11-1, el equipo tiende a perder vista de la realidad. Adicionalmente, notaron que si las afirmaciones “positivas” son percibidas como falsas, o para “dorar la píldora”, tienden a tener el mismo efecto como negativas. Se puede ver su investigación completa (en Inglés) en el siguiente website: http://www.unc.edu/peplab/publications/human_flourishing.pdf.

Que Mi Equipo Florezca: Este trabajo nuevo que vuelve a ligar la positividad con la productividad es de suma importancia a la luz del mundo cambiante en que vivimos hoy en día, en el cual los problemas y retos no responden a “arreglitos” de síntomas sino de cambios actitudinales más profundos que requieren equipos positivos, fuertes y flexibles. ¿Cuántas veces hemos participado en reuniones en las cuales el lenguaje utilizado se concentra en fracasos, errores, culpas y desespero? ¿Y cuántas veces perdimos valioso tiempo y energía dedicados a justificarnos, culpar a otros, defendernos o proteger a los “nuestros”, en lugar de innovar, co-crear o integrarnos? Podría ser un ejercicio muy productivo sentarte con tu equipo y conversar sobre la “nota” de su positividad…y decidir qué hacer para mejorarla y así mejorar su productividad.

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¿VÍCTIMA DEL TIEMPO…O SU VICTIMARIO?

14 julio 2009

Muchas personas se sienten víctimas del tiempo porque no saben organizarse o administrarse bien a sí mismas a sus tareas dentro de un tiempo determinado.  Piensa en las frases más comunes que se escuchan a diario:

  • “Se me acabó el tiempo.” Tarde o temprano, el tiempo se acaba para algo o para alguien.  El reto es: “¿Cómo podemos utilizar de la mejor manera  el tiempo que tenemos disponible?”.  Tom Peters pregunta: “Si no tenemos tiempo para hacerlo bien ahora, ¿cuándo tendremos tiempo para arreglarlo después?”
  • No me alcanza el tiempo. El tiempo por sí solo ni alcanza ni deja de alcanzar.  El tiempo existe y nosotros somos responsables de decidir cómo utilizarlo productivamente.
  • “No hay tiempo para eso.” ¿Hasta qué punto es cuestión de no haberlo y hasta qué punto es cuestión de no priorizar lo que hacemos con él?
  • “No terminamos por culpa del tiempo. No tenemos derecho a culpar a la falta de tiempo cuando no dedicamos el tiempo necesario para dada tarea o no utilizamos una metodología apropiada.

He notado cuatro patrones personales y/o culturales, bien intencionados por cierto, que pueden sabotear nuestra buena utilización de tiempo y convertirnos en su victimario:

1)   TODO A LA VEZ: Muchas personas quieren hacer muchas cosas simultáneamente como tratar de conversar con alguien, firmar papeles, saludar a quién pasa, leer su correo en el Blackberry, contestar el  teléfono y comer su almuerzo, todo al mismo tiempo.  Creen que es una forma de ahorrar tiempo, pero terminan generando mucho estrés en sí mismas y en los demás, además de cometer errores innecesarios.  Con muchas tareas una mayor eficiencia puede requerir que sigamos una secuencia ordenada, sin perder la flexibilidad o la sociabilidad.  Algunos estudios sugieren que mucho de lo que hacemos en el nombre de  “multitasking” conlleva una desconcentración que perjudica el resultado final.

2)  EL TIEMPO DE LOS DEMÁS: Otro comportamiento común, especialmente para jefes, es presumir o faltar respeto con el tiempo de los demás. Exigir a una persona que incumpla un compromiso previamente adquirido para hacer algo que no sea de mayor prioridad o urgencia, puede generar innecesariamente una cadena de molestias, incumplimientos y desmotivaciones que impide la eficiencia y, últimamente,  la eficacia de la empresa.

3)  DECIR NO: Algunas personas tienen dificultad para decir “no”.  El hecho de que alguien quiere hablar o pedirnos un favor no siempre justifica que tengamos que ser “amables” y hacerlo en ese preciso momento.  La negación no tiene que ser descortés;  podemos decir: “Prefiero no comprometerme ahora; tengo otro compromiso.  ¿Podemos hablar después del almuerzo?”

4) PERFECCIONISMO: Finalmente, existe la plaga del perfeccionista. La persona que le exige a otra una absoluta perfección se va a enloquecerse a sí misma y a los demás. De hecho, se requiere un 50% más esfuerzo, tiempo, energía y dinero para pasar del 90% al  100% de capacidad.  En muchos casos, esta inversión es excesiva para la poca ganancia que genere.  Como reza el dicho popular: “Lo perfecto es enemigo de lo bueno”.

Puede ser la mejor hora para reflexionar sobre el mejor aprovechamiento del tiempo.