LAS DINÁMICAS DESASTROSAS

Uno de los principales errores que cometemos como facilitadores y capacitadores es el uso inapropiado de las llamadas “dinámicas”.  No pasa la semana sin que alguien me solicita: “…una dinámica chévere para un equipo muy peleona (u otro adjetivo negativo o imprecisa)”.  Esta puede ser una solicitud apropiado de un(a) recreacionista, más no de un(a) facilitador(a) profesional.  A continuación y basado en un trabajo original de Gary Rush, Presedente Salienbte de la Asociación Internacional de Facilitadores (IAF), les comparto lo que considero los factores más importantes para evitar las “dinámicas desastrosas” y construir una intervención facilitadora activa, participativa y divertida:

1)     USAR UN NOMBRE APROPIADO:Aunque la usé en el título de esta reflexión, no me gusta la palabra “dinámica” como sustantivo (todo tiene su propia dinámica), ni “herramienta” (suena impositiva), ni “ejercicio” (suena asustador que alguien nos va a jusgar o calificar), ni “juego” (suena poco profesional en el ámbito organizacional).  Prefiero llamarlo “ensayo”  o “ensayo dinámico” (“dinámico” es el adjetivo).  Recuerda que Von Foerster nos enseño que: “Una realidad es construida, mantenida y modificada lingüísticamente”.

2)    ASEGURAR RELEVANCIA: No hacemos estos ensayos dinámicos porque sí, o por ritual, o sólo porque acabamos de comer.  Los hacemos para ganar el valor que pueden agregar al logro de una o más metas de la reunión o taller.  El ensayo también debe respetar los intereses, nivel académico, limitaciones físicas y lenguaje de los participantes.

3)    HACERLO UNA METÁFORA: En su esencia, el ensayo dinámico es una metáfora isomórfa que refleja la realidad sin ser la realidad, pero con elementos de estructura y procesos paralélos con la realidad.  El ABCD del ensayo es importante; debe ser:

  • AMENO:Debe ser divertido y juguetón, sin avergonzar o ridicularizar a nadie.
  • BIENINTENCIONADO: Debe tener un final definido sin que haya trampas o engaños.
  • CONTROLADO:Debe haber reglas y normas claras, aunque sean pocas. Dejar de prohibir algo como invitación a la innovación es muy favorable.
  • DESAFIANTE:El ensayo debe retar a los participantes y estimularlos a salir de su zona de confort y dominio.

4)    APROVECHAR LA REFLEXIÓN POSTERIOR O “DEBRIEFING”: El valor del Ensayo Dinámico depende directamente de la calidad de la conversación posterior entre los participantes.  Esta conversación debe estimular reflexión sobre lo vivenciado y su aplicación a la vida real de cada persona.  Existen varios modelos muy elaborados como ORCA (Brenson-Lazan, 2003, de ICA, 2002), Indagación Estratégica (Brenson-Lazan, 2007), Estrategias Interactivas (Sivasailam “Thiagi” Thiagarajan:  “Interactive Strategies for Improving Performance”, 2004).  Uno de los más sencillos es el “¿Qué? – ¿Para Que? – Ahora, ¿qué?” (autor original desconocido).  Consiste en tres categorías de preguntas para hacerse y contestarse entre los participantes:

  • ¿QUÉ?
  1. ¿Qué pasó?:  las observaciones de datos visuales y auditivos verificables, sin juicios basados en ellas.
  2. ¿Qué sentí? Las emociones (no ideas o conclusiones) que me provocaron esas observaciones.
  • ¿PARA QUÉ?
  1. ¿Qué puedo concluir o aprender de la experiencia?:
    ¿Qué utilidad podría tener esa conclusión para mí y mi equipo?
  • ¿AHORA, QUÉ?
  1. ¿Qué voy a hacer ahora?

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