“RESPONDABILIDAD”

Ya sé que esta palabra no existe en la Real Academia; me la inventé hace varios años debido a que existen dos palabras diferentes en Inglés que son traducidas como “responsabilidad”:  “responsibility” y “accountability”.  Esta última palabra es tan importante en el ámbito organizacional, que decidí que merece su propia palabra – “respondabilidad” – como lo han hecho otros también (ver Google). Hoy en día entre los lamentos de la alta gerencia,  se oye más y más no sólo de una falta de liderazgo, o de comunicaciones, o de trabajo en equipo, sino también de una falta de “accountability”.

Respondabilidad se entiende como el deber de rendir cuenta por una misión u objetivo encargado y acordado. Bill Casey y Wendi Peck, del Executive Leadership Group, han resumido los tres elementos que deben existir para que haya respondabilidad:

CLARIDAD EN LA SOLICITUD: Todos los seres humanos fallamos en esto porque por naturaleza tendemos a:

  • suponer que nuestra claridad mental asegure la lucidez de nuestra explicación
  • presumir que la otra persona comprenda por no hacer preguntas o por asentir con la cabeza o por decir “¡Sí, Señor(a)!” pasivo o complaciente
  • pensar que lo que estamos pidiendo es obvio y lógico para todos
  • tratar de dar instrucciones sin tener una visión clara.

Esta claridad depende del diálogo: raras veces resulta de órdenes o de ambientes de miedo, sino emerge de conversaciones de respeto mutuo.

COMPROMISO PARA CUMPLIR: Una vez comprendida la solicitud, la persona tambien necesita tener una oportunidad de dialogar sobre su contenido y su importancia, para lograr un verdadero compromiso,. Salvo en los casos de emergencias, los buenos líderes invitan a sus reportes al diálogo, aun cuando sea en el reglón final de un correo electrónico:  “Comunícate conmigo si tienes cualquier pregunta o sugerencia a respecto.”  Mediante esta conversación, el/la reporte comprende qué debe hacer y el/la líder tiene la oportunidad de contar con la sabiduría y experiencia de su reporte para cualquier modificación necesaria.

CONSECUENCIAS POR HABER CUMPLIDO…O NO CUMPLIDO: Todavía falta un elemento más.  Cuando un reporte comprende la solicitud y se compromete a hacerlo…y luego no lo hace, lo más seguro es que no ha habido el tercer elemento: consecuencias.  Las consecuencias son cualquier resultado positivo del cumplimiento (un simple agradecimiento sincero, un reconocimiento verbal público, una evaluación positiva, una bonificación, nuevas oportunidades, etc.,) o negativo por incumplimiento (corrección, reclams, evaluación negativa, pérdida de beneficios o despido). En otras reflexiones hemos mencionado las investigaciones que muestran que un ambiente ideal de trabajo tiene una relación de 4:1 entre afirmación (reconocimiento positivo) y corrección.  Las consecuencias no tienen que darse cada vez para ser efectivas; sólo la posibilidad de su ocurrencia es suficiente para cultivar la respondabilidad.

Con las tres Cs de respondabilidad – Claridad, Compromiso y Consecuencias – ¿cómo puedes aumentar la efectividad de tu liderazgo?

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