Conversaciones Valientes con el Jefe

Para casi todos nosotros, es algo intimidante la idea de “confrontar” al jefe, o sea tener una conversación valiente con el o ella acerca de un tema sensible o difícil.  Desafortunadamente, tendemos a optar por unas alternativas poco productivas como:

  • Evitar o ignorar el asunto y esperar a pase
  • Hacerse la víctima
  • Usar la agresión pasiva
  • Hablar sólo con terceros, como colegas, amigos o familia
  • Chismografía
  • “Insinuar”  con el jefe con indirectas, sarcasmos o “chistes”.

En algunos casos, la idea de confrontar al jefe es tan intimidante que la persona prefiere buscar otro trabajo en lugar de hablar abiertamente sobre lo que le está molestando.  Antes de llegar a estos extremos, es conveniente recordar que:

  • Puede ser que tu jefe no tiene idea del impacto de sus palabras o acciones sobre ti o sobre los demás.
  • Puede ser que tu jefe puede estar manejando una situación que no tiene nada que ver contigo o estaba de “malas pulgas”.
  • Puede ser que tu jefe puede estar muy satisfecho con tu trabajo y te sentirías bien sabiendo esto.
  • Puede ser que tu jefe sí está molesto contigo  y ha estado evitando decirtelo porque tampoco es muy bueno con las conversaciones valientes. En este caso, al menos te podrás enterar de cuál es el asunto para buscar resolverlo juntos.

A continuación podemos repasar algunos de los pasos más convenientes para tener esta conversación valiente con el jefe:

  1. PEDIRLE UNA CITA: de quince minutos con anticipación.  Evita la “estrategia” de esperar hasta que creas que está de buen genio y decirle “¿Tienes un momento para una cosita?”
  2. DECIDIR: qué es lo que quieres decirle y cómo quieres decírselo.   Puedes hablar con un mentor o consejero de mucha confianza para decidir como presentar el asunto de una manera constructiva, asertiva, específica y enfocada en soluciones. Generalmente es mejor evitar hablar del asunto con compañeros de trabajo, el jefe de tu jefe o RRHH a menos que sea un asunto muy serio como acoso, prácticas deshonestas, etc.
  3. ABORDAR: el asunto en términos de conductas (y no juicios o presuposiciones acerca de posibles intensiones), y el impacto de estas conductas sobre ti y sobre los demás. Debes ser lo más específico posible con ejemplos.  Por ejemplo:  Jefe, siempre he sentido sus saludos muy cálidos y sinceros cuando pasas por mi área, más últimamente he notado que no me saludas o lo haces de una manera muy formal, como si estuviera molesto conmigo por algo.  ¿He hecho algo para molestarlo?
  4. ENSAYAR MENTALMENTE: antes de la cita, ensaya mentalmente cómo va a ser el encuentro cuando todo va bien.  Obsérvate a ti mismo (en tu mente) diciendo las cosas bien y las probables respuestas del jefe.  Cuando ensayas mentalmente, abres caminos neuronales que estarán disponibles cuando los necesitas posteriormente.
  5. ESCUCHAR: para entender  y no defenderse o buscar otros culpables.  Hacer preguntas abiertas de clarificación o parafrasear lo que oyes en su respuesta.  Trabajar con tu jefe para buscar una solución.
  6. DARLE LAS GRACIAS: antes de salir, por su tiempo y su disponibilidad de trabajar contigo en esto.  Si es apropiado, hagan seguimiento de sus conclusiones y acuerdos en su próximo one-on-one.

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