EL LEGADO DE NEIL ARMSTRONG

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Yo era estudiante cuando mi Papá hablaba de Neil Armstrong, quien era su pupilo estrella de posgrado para la  N.A.S.A.  Mi Papá pronosticó que si alguien podría cumplir el sueno del Presidente Kennedy de llegar a la luna, era el.  Años después, cuando mi Papá había fallecido, recuerdo estar parado al lado de la carpa dónde estaba de camping en Canadá con mi primera esposa y primer hijo, en una noche fría mirando la luna mientras escuchaba en la radio como Neil estaba tomando sus primero pasos en la luna.

La grandeza de Neil Armstrong, sin embargo, no se encuentra en sus hitos en la NASA, sino en su destacada carrera posterior como líder en varias organizaciones.  Se destacó por cinco características raras veces vistas en la misma persona, identificadas en un blog reciente de Randy Conley, colega de Ken Blanchard:

HUMILDAD: La cualidad que más mostraba Neil Armstrong durante toda su carrera fue su humildad.  Resistía llamar la atención a si mismo y siempre veía sus logros como el lógico resultado de “cumplir con el trabajo”.  Muy raro en la cultura de arrogancia de los Astronautas, su humildad le permitió formar relaciones de mucha confianza en todos sus equipos.  Es difícil confiar en los líderes egocéntricos o arrogantes, más los líderes humildes (mansos pero no mensos), logran crear y mantener un ambiente y una cultura de transparencia y confianza.

RECONOCER Y VALORAR LA CONTRIBUCIÓN DE OTROS:  Armstrong siempre reconocía y agradecía a las tripulaciones de las misiones previas de Apolo por haber “pavimentado el camino a la luna”.  Cada vuelo era un hito indispensable que facilitó que Armstrong y sus compañeros despegaran y triunfaran en Apolo 11.  El gran líder honra y respeta el trabajo de sus compañeros y de sus antecesores que llevaron la organización a su estado actual, y ve sus propios éxitos como extensiones lógicas de el de otros.

ESTAR PREPARADO PARA CUALQUIER IMPREVISTO: En su descenso a la luna, el Modulo Lunar tenía que bajar a un sitio muy cerca de una barranca.  Aunque confiaba en sus instrumentos y la tecnología, Armstrong tomó el control manual del Módulo durante los últimos dos minutos del descenso para asegurar una llegada precisa.  Buenos líderes siempre escanean el horizonte para detectar condiciones cambiantes, aun durante un vuelo estable en el cual el piloto automático es suficiente.  En nuestro mundo organizacional cambiante de hoy, el buen líder sabe que en ciertas situaciones el auto-piloto puede ser desastroso, y sabe cuándo tomar el control del timón.

MANTENERSE ENFOCADO: Unos minutos después de ser el primer hombre de pisar la luna, y pronunciar sus famosas palabras: “Un paso pequeño para los humanos; un paso gigante para la humanidad.”, Armstrong y su compañero, Buzz Aldrin, colocaron un memorial en la superficie de la luna en memoria de sus compañeros y compañeras Astronautas, Rusas y Estadounidenses, fallecidos en viajes previos.  Aunque su ternura y emoción fueron obvios, duraron sólo unos momentos en la ceremonia y Armstrong despachó rápidamente a su equipo a iniciar las múltiples tareas programadas.  Era un líder metódica y ordenada, capaz de concentrar y enfocarse en las tareas a la mano sin dejarse distraer. Hoy en día, mucho líderes tienen su concentración limitada o difusa por las múltiples demandas de tu tiempo y energía. Los líderes exitosos saben como bloquear las distracciones y enfocarse en las actividades que producen resultados.

NUNCA DESPRECIAR A UN BUEN PROBLEMA: Después de la terrible tragedia del vuelo de Apolo en 1967, en el cual un incendio en el Nódulo de Control terminó con la vida de tres Astronautas, los vuelos fueron suspendidos mientras se investigaba el incidente.  Sólo quedaban cuatro años para cumplir el plazo fijado por el Presidente Kennedy, pero los demás Astronautas aprovecharon el tiempo para re-diseñar el Módulo para mejorarlo y prepararse aun más para lograr su meta de aterrizar en la luna. Armstrong y sus colegas mostraron increíble creatividad y perseverancia, una lección para todos los líderes de hoy:  tomar cada problema como una oportunidad para prepararse mejor.

La familia de Neil Armstrong lo dijo todo en su entierro hace tres semanas:  “Mientras lamentamos la perdida de un gran hombre, celebramos su vida ejemplar y esperamos que sirva como un modelo para los líderes jóvenes alrededor del mundo, de las bondades de trabajar duro para cumplir los sueños, explorar y estirar los límites y servir una causa más allá de ellos mismos”.

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